Ámsterdam la Venecia del Norte, la ciudad de los canales, la ciudad de los coffeeshop y una de las Capitales de la buena fiesta en Europa, es sin duda un sitio que merece la pena visitarse con calma, aunque también se puede visitar en un par de días.
Un Puente por ejemplo de 3 o 4 días (como es mi caso cuando fui hace 1 año y poco con los amigos) es ideal ya que os dará tiempo para verlo todo con calma, pero a la vez de forma completa y satisfactoria. Lo que pretendo con el post de hoy es daros una visión global pero lo más detallada posible desde mi punto de vista, del turismo, ocio y entretenimiento que podéis encontraros en la mágica ciudad de Ámsterdam.
Religiosa pero liberal a la vez, la impresión que el turista se lleva de la capital holandesa es muy dispar, hay quien repite durante muchos años y también quien no la recomienda a pesar de ser uno de los destinos turísticos más populares del mundo. Calles estrechas con canales, flores y más de 7000 monumentos históricos. Otras son avenidas comerciales, repletas de hombres y mujeres de negocios, escaparates con productos sexuales, coffeeshops o prostitutas ejerciendo su trabajo ante los ojos de cualquiera.
Cualquiera que visita esta ciudad por primera vez debe tomar como referencia la Plaza Dam. Situada entre el centro histórico y el barrio rojo, esta plaza y la estación central deben ser referencia para conocer las diferentes zonas de Ámsterdam. Resulta complicado orientarse en la capital de Holanda, principalmente por el parecido de sus calles, su simetría, todas las fachadas, puentes, canales, «casas flotantes» (barcos donde algunos afortunados viven durante todo el año en los canales de la ciudad), estos elementos añadidos a la multitud de bicicletas y «la velocidad» que parece sorprender al que visita por primera vez la ciudad, pueden despistarnos fácilmente.
La ventaja es que todo esta muy cerca y no se tarda mucho en recorrer a pie las principales calles y avenidas, aún hoy, a pesar del alto número de turistas que pueblan la ciudad, mantiene el ambiente de una ciudad pequeña, esto se debe al efectivo método de aprovechar al máximo el espacio. Aprovechar el transporte público de Ámsterdam es la recomendación si lo que buscas es visitar el mayor número de lugares como por ejemplo algún museo. Seguramente los más interesantes sean el Rijksmuseum y el museo Van Gogh. ¿Cómo no visitarlos? El primero tiene el valor añadido de ser el mayor museo de Holanda y una de las mejores pinacotecas del mundo. Obras de El Bosco, Vermeer, la famosa «Ronda nocturna» de Rembrandt, ni que decir tiene que el propio edificio del Rijksmuseum es espectacular.
El Van Gogh también hay que visitarlo, seguramente el pintor holandés moderno más famoso. Paradojas de la vida el pintor falleció y tan sólo había conseguido vender un cuadro.
Hay muchos más museos en Ámsterdam, pero si queremos ampliar nuestra cultura también tendremos que visitar algunas de las casas más conocidas de la ciudad, la casa de Rembrandt y la casa de Anna Frank.
Antes os hablaba de la plaza Dam como punto de referencia de la ciudad. Pues bien, en la misma plaza podemos observar uno de los principales reclamos turísticos en cuanto a grandes monumentos arquitectónicos se refiere, y éste es el imperial y majestuoso Palacio Real de Ámsterdam.
Es uno de los tres palacios que todavía utiliza la Familia Real en la actualidad. En sus inicios, hace 350 años, el Palacio fue el Ayuntamiento de Ámsterdam. En 1808, il rey Luis Napoleón Bonaparte lo transformó en un Palacio y así ha permanecido desde entonces. Sin embargo, cuando entras en el Palacio todavía puedes ver reminiscencias de su función original.
Aunque el Palacio Real de Ámsterdam no es la residencia oficial del Rey Guillermo Alejandro, en determinadas ocasiones se utiliza para recepciones oficiales.
El Palacio Real está abierto al público casi todos los días. Los visitantes pueden admirar sus suelos de mármol, magníficas pinturas, delicadas esculturas, candelabros gigantescos y una exposición anual.
Las exposiciones y el diseño del interior del Palacio Real bien merecen una visita. Puedes admirar el Palacio Real por tu cuenta, o en una visita guiada de una hora.
Si seguimos andando y visitando las calles y barrios de Ámsterdam, seguro que toparemos con alguno de sus típicos «mercadillos». Son más de veinte las localizaciones que concentran puestos de venta de artículos en la calle.La mayoría ofrecen el abastecimiento básico para el hogar, pero también se hallan puestos con arte, anticuario, libros, ropa de segunda mano, música, artesanías, comidas típicas y músicos. El más grande con más de doscientos puestos es el Albert Cuypmarkt que en 2005 cumplió cien años. Aparte de las mercancías que se ofrecen en estos lugares se puede tomar contacto con los auténticos ciudadanos de Ámsterdam.
En la visita gastronómica tenéis que visitar Edam o Alkmaar que es donde se desarrollan dos de los mercados del queso más llamativos del país y de Europa.
No nos olvidemos de los tulipanes y molinos, elementos habituales en el paisaje, aunque para estos no hace falta salir de la ciudad pues se pueden encontrar 6 de estos molinos, (más imponentes que los de un lugar de la mancha de cuyo nombre no puedo acordarme).
Si os interesan más las flores, podéis desplazaros hasta el Amstelpark, en cuyo invernadero podemos contemplar algunos de los motivos florales más destacados. Y este es solo uno de los 28 parques que podemos visitar en Ámsterdam.
Si en cambio sois unos fanáticos del fútbol y éste es vuestra gran pasión, entonces es obligatorio ir a visitar el espectacular campo del Ajax, el Ámsterdam Arena. Inaugurado en 1996, es el de mayor capacidad de Holanda con 52.960 espectadores y está catalogado como de élite (categoría 4), por la UEFA. Ha sido sede de la Final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y la Juventus de Turín en 1998 y fue una de las ocho sedes de la Eurocopa 2000, celebrada en Bélgica y los Países Bajos. Acogió este año, la final de la UEFA Europa League 2012/13 en la que el Chelsea venció 2-1 al Benfica.
Como todos sabemos, Ámsterdam es también típicamente conocida por sus coffeshops y por ser el único país europeo en dónde el cannabis es legal y está despenalizado. Pues bien, estos coffeshops hace muchos años que existen en Holanda y si bien los inicios fueron la expresión de gente amiga que se reunía a fumar marihuana en los tiempos del “peace and love” con el tiempo derivó en una actividad comercial lícita.
Aquí en Amsterdam, parece ser que Wernard Bruining se animó a vender marihuana en un local que lleva el nombre de Mellow Yellow, este nombre viene del título de una canción popular que recomendaba a los hippies de entonces fumar cáscara de banana cuando no consiguieran otra cosa. En aquellos años la cantaba su autor, Donovan Leitch (Glasgow, 1946). En un local que siguió los pasos de Mellow Yellow se dió la coincidencia que también se vendía café, se supone que allí nació el término“coffeeshop”.
Por último y reservado para los amantes de la cerveza, Ámsterdam os ofrece una gran sorpresa, el Museo Heineken. Éste museo te ofrece la posibilidad de hacer un recorrido por sus instalaciones para ver de cerca el proceso de hacer una de las cervezas más vendidas del mundo. Todo esto con el apoyo de la realidad virtual y la creación audiovisual. No habrá un momento para que te aburras.
De todos los museos, éste es el elegido sobre todo por los más jóvenes y las personas que disfrutan de la cerveza. Es el tercer museo más visitado. Se estima que más de 200.000 personas visitarán cada año la “Experiencia Heineken”. La asistencia supera las 1.000 personas al día.
Está ubicado cerca de la explanada de los museos (Museumplein). Era la sede y fábrica de la compañía. Tiene una antigüedad de 134 años. Sus más de 3.000 m2 son usados en su totalidad para recorrer en una hora y media, las ocho semanas que tarda el proceso de elaboración. Podrás conocer la historia de una de las cervezas más famosas del mundo, remontándote a cuándo todo comenzó en 1863. También tendrás la oportunidad de ver todas las publicidades gráficas de la marca, que se remonta 140 años atrás. Podrás ver y saborear la cerveza, e incluso podrás llevarte tu botella personalizada. Todo esto utilizando medios audiovisuales y una alta tecnología virtual.
Por esto y mucho más, os recomiendo (si aún no habéis tenido el gusto) de hacer una escapadita y visitar la increíble ciudad de Ámsterdam.




